lunes, 17 de agosto de 2015

9 RAZONES POR LAS QUE EL KIWI NO DEBERÍA FALTAR EN TU DIETA




El kiwi es una fruta exótica muy popular que hoy en día se comercializa en gran parte de los países del mundo.
Físicamente se caracteriza por tener una forma ovalada con cáscara de color marrón y en su interior está compuesto por una pulpa color verde vivo, en la que a su vez hay unas pequeñas semillas de color negro.
Desde hace muchos años esta fruta se ha ganado un lugar muy especial entre las más saludables y recomendadas, ya que está comprobado que tiene el doble de contenido de vitamina C en comparación con la naranja, además de vitaminas del grupo B, E y minerales como el magnesio, el cobre o el potasio.
Por sus increíbles propiedades, su consumo regular en la dieta podría contribuir a prevenir y tratar diferentes enfermedades.
Si aún no conoces por qué no debería faltar en tu plan de alimentación, hoy te vamos a compartir 9 importantes razones para que lo empieces a considerar.

Regula la salud intestinal

Los beneficios digestivos del kiwi se le atribuyen a su aporte de fibra, soluble e insoluble, que lo hacen ser ligeramente laxante.
La fibra favorece el movimiento intestinal, ablanda las heces y facilita su eliminación para evitar el estreñimiento.
Por otro lado, tiene la capacidad de regular la flora intestinal para disminuir las bacterias nocivas que se acumulan en el intestino y ocasionan problemas de salud.

Bueno para el sistema cardiovascular

Su alta concentración de antioxidantes, incluyendo la vitamina C, disminuye la agregación plaquetaria que puede provocar  aterosclerosis, además de controlar hasta en un 15% los niveles de triglicéridos elevados.
Además, por su aporte de fibra podría ayudar a disminuir el colesterol alto para evitar el riesgo cardiovascular.

Fortalece el sistema inmunológico del cuerpo

Para que el organismo tenga una buena respuesta inmunológica ante los virus, bacterias y otros microorganismos que causan enfermedades, se requiere de un aporte nutricional significativo que fortalezca este sistema.
El ácido fólico presente en el kiwi, sumado a su alto contenido de vitamina C, estimula la producción de glóbulos rojos y blancos, y la formación de anticuerpos que aumentan las defensas del organismo.

Combate la anemia

La vitamina C es esencial para una adecuada absorción de hierro de los alimentos, y por esto se recomienda consumir kiwi como apoyo para hacerle frente a la anemia.

Perder peso

Los frutos cítricos en general son un gran apoyo para aquellas personas que están buscando adelgazar de forma saludable y sin pasar sufrimientos.



El kiwi es de los más recomendados, ya que su alto contenido de vitamina C, fibra y antioxidantes apoyan la dieta al depurar el cuerpo y proporcionar sensación de saciedad por más tiempo.

Piel saludable

Los antioxidantes tienen la responsabilidad de frenar el daño oxidativo causado por los radicales libres, moléculas que provocan envejecimiento prematuro.
Este fruto exótico nos aporta una cantidad significativa de importantes antioxidantes  y adicional a ello, su concentración de vitamina C también ayuda en la producción de colágeno.

Embarazo y menopausia

El ácido fólico que contiene el kiwi se recomienda para controlar los cambios hormonales que se producen durante el embarazo y la menopausia, los cuales podrían provocar riesgo cardiovascular y de espina bífida.

Ideal para diabéticos

Por tratarse de una fruta de bajo índice glicémico se puede incluir sin problemas en cualquier tipo de dieta enfocada a la reducción de peso y control de la diabetes.
Es bajo en calorías y carbohidratos, pero rico en vitaminas, minerales, agua y antioxidantes que estimulan el metabolismo.

Mejora la salud visual

Contiene luteína, un pigmento de la familia de los carotenoides, que podría contribuir a mejorar la salud de los ojos para prevenir enfermedades visuales y daños provocados por el estrés ambiental.

¿Cómo me puedo comer un kiwi?

Por ser una fruta dulce, pulposa y de un sabor delicioso, el kiwi se puede comer de diversas formas, incluyendo en su estado natural.
·        La forma más común de comerlos es cortándolos por la mitad para cucharearlos.
·        Otra opción es pelarlos, cortarlos en rodajas o trocitos para comerlos sin dificultad o para incluirlos en ensaladas, tartas o postres, entre otras recetas.

·        Una de las maneras más deliciosas y nutritivas de aprovecharlo es incorporándolo a batidos y zumos combinado con otras frutas y verduras.



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